El mal de Alzheimer es una de las enfermedades mentales más temidas y estresantes para la familia. Se trata de una enfermedad neurodegenerativa que destruye las células del cerebro. Muchas personas creen que es parte del proceso normal de envejecimiento. Sin embargo, esto no es así. Por ejemplo una revista especializada informó el caso de un joven chino de 19 años que probablemente padece la enfermedad. Así, se convirtió en la persona más joven del mundo con Alzheimer. Esta enfermedad es irreversible, pero se puede prevenir. En realidad, la ciencia está logrando avances significativos. Así, aunque aún no se ha descubierto una cura, todavía se puede vivir bien el mayor tiempo posible.
Enfermedad de Alzheimer, síntomas físicos y neurológicos
La enfermedad de Alzheimer es el trastorno neurocognitivo más común. Si bien existe desde los tiempos más remotos, los avances más significativos en su comprensión y tratamiento se han producido en los últimos 20 años.
Según la Organización Panamericana de la Salud, el Alzheimer constituye entre el 60 y 70% de los casos de demencia, que afectan a más de 55 millones de personas en todo el mundo. En América Latina y el Caribe la prevalencia es mayor que en el resto del mundo, con más de 10 millones de afectados. Además, en la región las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada.
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Esta enfermedad no tiene cura, pero se puede prevenir y retrasar su aparición. Conocer los síntomas ayuda a una detección más temprana y adoptar las medidas necesarias para asegurar a la persona enferma más años de vida saludable.

Síntomas físicos y problemas del comportamiento
Los síntomas físicos aparecen más tarde en la enfermedad. Los problemas motores o físicos no son directos, sino que son una consecuencia de la enfermedad.
En concreto, las personas con Alzheimer se mueven menos y caminan menos. En consecuencia, esto favorece los desequilibrios y las caídas. También se muestran apática y retraída.
En etapas más avanzadas la enfermedad afecta la coordinación al punto de que no puede realizar tareas cotidianas como comer, bañarse o vestirse. Puede tener reacciones repentinas, comportamiento agitado o repeticiones de gestos.
Por otra parte, esta enfermedad suele estar acompañada de problemas del comportamiento, que son muy variables de un enfermo a otro. Generalmente, empeoran a medida que avanza la enfermedad.
La agresividad aparece en etapas avanzadas y no en todos los pacientes.
Síntomas neurológicos
En las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer, ésta repercute en la memoria y la orientación. En una etapa más avanzada, pueden aparecer:
- Trastornos del lenguaje.
- Dificultades para programar una cita.
- Dificultades para realizar las tareas de la vida cotidiana, como ir de compras o vestirse.
Si bien los problemas de memoria son el principal síntoma del Alzheimer, se deben diferenciar de la pérdida de memoria normal ligada al envejecimiento. En realidad, a partir de los 50 años todos solemos olvidar cosas. Es muy común por ejemplo no recordar dónde pusimos las llaves. Sin embargo, quienes padecen Alzheimer tienen dificultades para registrar información nueva.
Empero, para ellos esta falla de la memoria está relacionada con la edad y por eso no les importa. Esto explica que en el caso de esta enfermedad sea la familia la que origina las consultas y no el propio paciente.
¿Cómo evoluciona el Alzheimer?
Esta enfermedad generalmente se describe por etapas. Sin embargo, es importante saber que realmente comienza a desarrollarse entre 10 y 15 años antes de que aparezcan los primeros síntomas. Las etapas son las siguientes:
- Leve. Síntomas poco perceptibles. Plena consciencia. Puede solicitar ayudas mínimas. Aparecen las quejas sobre descuidos repetidos que interfieren con la vida diaria.
- Moderada. Los síntomas comienzan a ser más notorios. La persona afectada necesita más ayuda con las tareas diarias.
- Avanzada. No puede cuidar de sí misma ni comunicarse verbalmente.
- Fin de la vida. El deterioro cognitivo hace que la persona requiera cuidados en todo momento.
Antes de entrar en las etapas concretas de la enfermedad aparecen una serie de signos que deben encender las alarmas:
- Cambios de comportamiento o personalidad.
- Olvido de eventos recientes.
- Pérdida de cosas.
- Trastornos del lenguaje, como olvidar palabras comunes o usarlas en vez de otras.
- Dificultades para realizar tareas domésticas.
- Pérdida de orientación en tiempo y espacio.
- Dificultades para realizar razonamientos abstractos.
- Alteraciones del juicio.
- Pérdida de motivación.

¿Hay tratamiento para el Alzheimer?
Como lo hemos dicho, hasta ahora no se ha encontrado una cura para esta enfermedad. Sin embargo, su manejo adecuado puede retrasar la progresión y mejorar la vida del paciente y de quienes lo rodean. ¡La clave es actuar a tiempo!
El primer paso es un diagnóstico basado en pruebas de funciones cognitivas. Éstas permiten al médico evaluar la naturaleza y gravedad de las alteraciones. Las imágenes cerebrales contribuyen al diagnóstico en una etapa temprana. Se pueden realizar diferentes pruebas como:
- Resonancia magnética. Ayuda a excluir otras causas y revela anomalías cerebrales asociadas a la enfermedad.
- PET. Es un método de diagnóstico que permite acceder a otras regiones cerebrales en tres dimensiones.
- Marcadores biológicos. Ayudan a confirmar el origen de los síntomas.
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El manejo de la enfermedad es una combinación de cambios en el estilo de vida, fármacos y disposiciones médico-sociales:
- Estilo de vida. Se recomienda mantener las actividades habituales y tener vida social. Una dieta equilibrada es igual de importante.
- Medicación. Comúnmente se recetan medicamentos que actúan sobre el cerebro, aumentando la comunicación entre las neuronas, que se ve alterada por la enfermedad. En realidad los medicamentos ayudan a reducir los síntomas. Actualmente se exploran la inmunoterapia y el uso de moléculas terapéuticas.
- Disposiciones médico-sociales. Incluyen desde atención diurna hasta la internación en instituciones especializadas. Su mayor beneficio es sobre los cuidadores, aliviando esta tarea. También se realiza fisioterapia y logopedia para mantener el lenguaje y la comunicación.

La prevención es clave
Los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer aparecen alrededor de los 60 años. Sin embargo, la enfermedad comenzó seguramente 10 o 15 años antes. Por otra parte, es necesario repetir que no es una consecuencia normal del envejecimiento, sino que está relacionada con factores hereditarios y ambientales.
Su incidencia es de alrededor del 1% en las personas de 65 a 69 años, pero esta cifra aumenta al 20% entre los que tienen entre 85 a 89 años. En tanto, la padecerán el 40% de los mayores de 90 años.
Las causas de la enfermedad todavía no se conocen, sin embargo, es el resultado de una combinación de factores de riesgo:
- Cardiovasculares. Hipertensión, hipercolesterolemia, obesidad, diabetes. Incluye tabaquismo y sedentarismo.
- Infecciones o exposición a productos tóxicos.
- Factores genéticos.
- Formas hereditarias. En realidad las formas hereditarias son solamente el 5% de los casos. Aunque uno o hasta varios miembros de la familia estén afectados por Alzheimer, eso no significa necesariamente que otros la padecerán.
Es cierto que un estilo de vida saludable ayuda a prevenir muchas enfermedades. Pero en realidad, no asegura la reducción del riesgo de padecer Alzheimer. Sin embargo, sí puede ayudar a frenar su progresión.
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Hasta acá llegamos con la nota «Alzheimer. Primeros síntomas, prevención y tratamientos». Esperamos te haya sido útil. Recordá que en MediLife Medicina Prepaga Paraguay somos especialistas en medicina preventiva. Contactanos para más información.
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