¿Cómo afecta el clima a nuestra salud y qué medidas tomar?
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El clima puede tener un impacto significativo en tu salud. Desde las temperaturas extremas hasta la humedad, la lluvia y el viento, el clima puede afectar tu cuerpo de diversas maneras. En esta nota, exploraremos los diferentes efectos que el clima puede tener en tu salud y qué medidas puedes tomar para protegerte a ti mismo y a tu familia.

El clima frío sobre el organismo
Cuando las temperaturas comienzan a descender, nuestro cuerpo tiene que trabajar más duro para mantener una temperatura interna adecuada. Esto puede tener algunos efectos perjudiciales en nuestra salud y bienestar. 

Problemas respiratorios
Cuando respiramos aire frío, nuestras vías respiratorias pueden contraerse. Esto puede causar dificultades respiratorias y desencadenar ataques de asma en personas que padecen esta afección.

Además, el aire frío y seco puede resecar las membranas mucosas de la garganta y los pulmones disminuyendo su protección natural, lo que puede aumentar el riesgo de infecciones respiratorias. También al enfermarse más personas, la carga de virus circulantes es mayor, por lo que aumenta más aún las posibilidades de contagiarse.

¡No te olvides de darte la vacuna estacional de la gripe para estar cubierto!

Exigencias cardiovasculares
El frío puede aumentar la presión arterial y hacer que el corazón trabaje más duro para mantener el flujo sanguíneo adecuado.

Esto puede ser peligroso para personas con problemas cardíacos preexistentes, ya que aumenta el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular. ¡De hecho, existen estudios en los que se observa que la mayor cantidad de infartos sucede por la mañana!

En casos extremos de exposición prolongada al frío puede disminuir la capacidad del cuerpo para mantener una temperatura interna adecuada, llevando a una hipotermia.

El impacto sobre tu piel
La exposición prolongada al frío puede causar problemas de la piel, como sequedad, agrietamiento y descamación. Además, la piel expuesta al frío extremo puede sufrir congelación, que es una lesión por congelación de los tejidos.

Esto sucede porque al contraerse los vasos no llega suficiente sangre a la piel. Por otro lado, el cuerpo acumula sangre en el corazón y tronco para mantener una buena temperatura, generando menor flujo de sangre a las extremidades, con posterior muerte de los tejidos del sector afectado en casos graves.

Las emociones
La falta de luz solar y la exposición prolongada al frío pueden afectar el estado de ánimo y provocar problemas emocionales.

Lo mismo sucede debido a que la luz UV del es necesaria para convertir vitamina D a su forma activa, y esta, está relacionada a las vías de la felicidad en el cerebro. No olvidemos que esta vitamina también regula el calcio, por lo que las enfermedades relacionadas al déficit de esta pueden empeorar, como ser osteoporosis, osteomalacia, hipertensión, problemas dentales, entre otros.

Muchas personas experimentan síntomas de depresión durante los meses de invierno, conocidos como trastorno afectivo estacional. De hecho se ve una mayor incidencia de depresión en quienes emigran a países con poca luz solar como los escandinavos.

Una buena medida sería aumentar el tiempo de exposición al sol los meses de invierno, como también consultar con tu médico por suplementos de calcio o vitamina D.

Consejos para proteger tu cuerpo del frío
A pesar de los riesgos asociados con el frío, hay medidas que puedes tomar para proteger tu cuerpo y mantener una buena salud durante los meses de invierno.


Aquí te presentamos algunos:

  • Vestite con capas de ropa para mantener tu cuerpo caliente y ajustá tu ropa según las condiciones climáticas.
  • Usa ropa adecuada para proteger tu piel del frío y del viento, como guantes, gorros y bufandas.
  • Evitá permanecer al aire libre durante períodos prolongados en condiciones climáticas extremas.
  • Usa calefacción adecuada en tu hogar y asegúrate de que esté bien aislado para evitar la pérdida de calor.
  • Bebe líquidos calientes, y come alimentos nutritivos y ricos en calorías para mantener tu cuerpo energizado.
  • Mantén tus pies calientes y secos, y evita la exposición prolongada a superficies frías.

Si tienes problemas de salud preexistentes, habla con tu médico sobre las precauciones adicionales que debes tomar durante los meses de invierno.

El sofocante clima cálido
El calor excesivo puede ser tan peligroso como el frío extremo. Cuando las temperaturas se elevan, nuestro cuerpo debe trabajar duro para mantener una temperatura interna adecuada.

Deshidratación
Uno de los mayores riesgos asociados con el calor es la pérdida de agua mayor a la ingerida.

Cuando sudamos, perdemos líquidos y electrolitos vitales para mantener nuestro cuerpo funcionando correctamente. Si no reponemos estos líquidos, podemos experimentar fatiga, mareos, náuseas y otros síntomas de deshidratación. En casos graves, la deshidratación puede llevar a complicaciones más graves, como un golpe de calor.

Sistema cardiovascular
El calor también puede tener efectos perjudiciales sobre el corazón. De modo contrario al frío, el calor relaja los vasos sanguíneos, generando un descenso en la presión. Frente a este descenso el corazón puede trabajar más duro para mantener una presión adecuada.

Esto puede ser especialmente peligroso para personas con problemas cardiovasculares preexistentes, ya que puede aumentar el riesgo de sufrir un ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular, desmayos o síncopes.

Se aconseja que al comenzar las épocas de calor, consultes con tu cardiólogo y prestes atención a las variaciones en tu presión. En algunos casos es necesario disminuir la dosis de antihipertensivos o cambiarlos si esta baja mucho.

Daño en la piel
La exposición prolongada al sol y al calor puede causar problemas de la piel, como quemaduras solares, erupciones y sudoración excesiva. En lo que refiere al sol debemos recordar su relación con el cáncer de piel.

Además, el sudor y las bacterias pueden acumularse en los poros de la piel, lo que puede provocar infecciones e irritaciones.

Consejos para proteger tu cuerpo del calor
A pesar de los riesgos asociados con el calor, hay medidas que puedes tomar para proteger tu cuerpo y mantener una buena salud durante los meses de verano. 

A continuación, presentamos algunos consejos prácticos que pueden ayudarte a mantener una temperatura corporal adecuada y proteger tu salud:

  • Bebe mucha agua y líquidos para prevenir la deshidratación.
  • Usá ropa ligera y transpirable para mantener tu cuerpo fresco y cómodo.
  • Usá protector solar y ropa adecuada para proteger tu piel del sol.
  • Evitá permanecer al aire libre durante los períodos más calurosos del día.
  • Usá aire acondicionado o ventiladores para mantener tu hogar fresco y cómodo.
  • Toma duchas frescas o baños para refrescarte y mantener tu piel limpia.

Recordá que el calor puede ser peligroso, pero siguiendo estas medidas preventivas, podés proteger tu cuerpo y mantener una buena salud durante los meses de verano. Si experimentas síntomas de deshidratación, mareos, náuseas, o cualquier otro síntoma de enfermedad relacionada con el calor, busca atención médica de inmediato.

Otros climas
Existen otras variables que se pueden presentar ya sea durante el invierno y el verano, que es necesario tener en cuenta.

La humedad y los problemas respiratorios
Esta variable, al estar alta puede hacer que te sientas incómodo y sudoroso, pero también puede tener un impacto negativo en tu salud. Si la humedad es demasiado alta en verano, puede ser difícil para tu cuerpo evaporar el sudor, lo que puede hacerte sentir aún más caliente y agotado.

En adición, la humedad puede provocar un aumento en los niveles de moho y ácaros en el aire, lo que puede desencadenar reacciones en personas alérgicas y el asma relacionado a estas.

Además, la contaminación del aire puede empeorar en días de mucho calor, lo que puede agravar los síntomas respiratorios en personas con enfermedades respiratorias preexistentes.

Para reducir el impacto negativo de la humedad, asegurate de mantener tu hogar seco y bien ventilado, también podés utilizar un deshumidificador si es necesario.

La lluvia y tu salud
La lluvia puede ser una bendición para la sequía, pero también puede tener un impacto negativo en tu salud. Si estás afuera bajo la lluvia durante mucho tiempo, puedes sufrir de hipotermia o enfriamiento. Además, la lluvia también puede aumentar la humedad. 

Para protegerte de estos riesgos, asegúrate de abrigarte bien y llevar un paraguas o impermeable cuando llueve.

El viento
El viento puede ser refrescante en un día caluroso, pero también puede tener un impacto negativo en tu salud. Si el viento es demasiado fuerte, puede hacer que te sientas más frío y aumentar el riesgo de hipotermia. 

Además, el viento ayuda a esparcir polen y otros alérgenos en el aire, lo que puede empeorar los síntomas de alergias y asma como mencionamos.


Hemos llegado al final de esta sección, pero seguiremos actualizándote con más noticias y contenido relevante sobre el clima y su impacto en la salud. En MediLife buscamos las mejores medidas de prevención para cuidarte de cualquier cambio que pueda afectar a tu salud y a la de tu familia. ¡Quedamos a la espera de tus comentarios!